

el viejo del maleconEL VIEJO DEL MALECÓNel viejo del malecon
Tenía los ojos cansados, ávidos de derramar tantas lágrimas que acabó guardando para sí mismo. De pelo recio y blancuzco, se le amotinaba en la coronilla cuando un viento favorable llamaba a la disidencia. Cada día lo encontraba en el malecón. Miraba hacia el horizonte observando en la herrumbrosa bahía los viejos pesqueros que partían hacia las frías aguas del atlántico, pesqueros que a veces no regresaban nunca porque el mar embravecido decidía tragarlos.
Era como un reloj, llegaba con un libro bajo el brazo que tenía la hoja marca


la chica del balconLA CHICA DEL BALCON:la chica del balcon
Estaba como cada día apoyada en la barandilla del balcón, desde ahí, la ciudad que no la dejaba regresar se mostraba magnifica; sus grandes rascacielos imponentes se enfrentaban al mismísimo techo del mundo con desafiante arrogancia; en las calles las miradas de los transeúntes se cruzaban sin ni siquiera reparar en los de alrededor; las ventanas de enfrente, construidas tras el boom de la industrialización de los años cincuenta, presentaban en sus relieves y cortes grandiosas fachadas modernistas. Sí, aquella ciudad simplemente&n
crazy trip